
Gloria Fuertes es una escritora y poeta española, especialmente de literatura infantil y juvenil.
Empezó a escribir y dibujar sus propios cuentos a los cinco años y a los catorce años publica su primer poema, bajo el nombre de Niñez, juventud y vejez. A los quince años ya recitaba sus versos en Radio España de Madrid y a los diecisiete le dio forma a su primer libro de poemas Isla ignorada.
Gloria fue de familia humilde y obrera, se matriculó con 14 años en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, en diferentes áreas como taquigrafía, puericultura y literatura. Posteriormente estudió biblioteconomía e inglés en el Instituto Internacional, llegando a ser docente en la Universidad Estadounidense de Buckell.
Trabajó en diversos oficios mientras publicaba sus primeros versos y colaboraba en diferentes medios de comunicación, en especial con revistas infantiles o para chicas. Cultivó el teatro, con su primera obra Prometeo, en el Teatro del Instituto de Cultura Hispánica. Su reconocimiento como poeta se vio eclipsado, a finales de siglo, por la fama obtenida en programas infantiles al compartir sus poesías con los niños (Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca).
Tras regresar a España, siguió publicando poesía y recibió numerosos reconocimientos y premios, dando varias giras por el país y visitando colegios y bibliotecas, siempre centrada en el contacto con sus lectores.
La obra de la poeta se caracteriza por la ironía con la que trata temas universales como el amor, la soledad, el dolor o la muerte, conjugados con metáforas, juegos lingüísticos y el carácter fresco y sencillo que dotan a sus poemas de una gran musicalidad.
Su peculiar voz es familiar en todos los hogares españoles gracias a actividades como: lecturas, recitales, homenajes... y constantes publicaciones. Siempre se sintió querida por la gente, y la aceptación de su popularidad no era vanidad, sino la necesidad afectiva de una persona especialmente sensible. Sin embargo, la crítica y algunos poetas nunca le reconocieron el mérito de ser la figura que más hizo dentro de la literatura infantil. A pesar de que ella misma se quejaba de que nunca le habían dado el Premio Nacional de Literatura Infantil, se enorgullecía de haber recibido el Premio Andersen en 1968 por Cangura para todo; así como de contar entre sus amigos nombres tan relevantes como Camilo José Cela. De hecho, este escritor la definió como una de las más luminosas voces poéticas españolas. Es más, en alguna ocasión le confesó que le gustaría escribir para niños como ella.
Gloria decía que escribir para niños tenía una gran responsabilidad, ya que lo que pretende es despertar en ellos el amor por la vida, por la gente, las plantas, los animales, pero sin dejar el humor ni la fantasía porque la risa es muy necesaria y constantemente repetía que hay adultos que nunca han sido niños y son seres penosos.
Cuando Gloria ya conocía la gravedad de su enfermedad le preguntaron que qué tal estaba y ella contestó Estoy a solas con Dios y mi dolor, pero no estuvo sola ni un minuto, siempre había alguien con ella, incluso cuando murió el 27 de noviembre de 1998 estaba rodeada de sus amigos íntimos, los que siempre estuvieron ahí.
Libros destacados:
Obras incompletas (1975)
Historia de Gloria: amor, humor y desamor (1980)
Poemas de la oca loca (1978)
Frase en camiseta:
“Mi eterna gratitud a los que me quieren, siempre les recordaré a la hora del sol”
(Poema: Es inútil)
